miércoles 1 de agosto de 2007

La puerta de entrada




La mano recorría la madera tallada de aquella puerta antigua. Con las uñas, viajaba por las grietas que el tiempo había inscrito en aquella tabla, rasa en algún momento de su vida. Los dedos de la mano buscaban la perilla con que abrir la entrada a aquella bóveda aún no descubierta, pero no la hallaban. Buscaron sin cesar, hasta toparse con una grieta más profunda, en la que aquellas extremidades de extremidades se introdujeron. Pudieron éstas sentir el aire cálido y turbulento del interior de aquella cámara, y se alejaron del interior que tanto deseaban conocer.
Ahora una cabeza se acercó a la puerta. Un par de ojos se dispuso a vislumbrar lo que había al otro lado de aquel inmóvil portal, mas ninguna luz brillaba del otro lado. Era una cámara oscura. Y, a pesar de no poder ver nada, algo cautivó al par de ojos: la mente de aquel intruso se vio absorta por aquella oscuridad impenetrable, por aquel aire tibio y turbulento, por ese olor que acababa de percibir a aceite de rosas, por ese sabor a chocolate que tanto gustaba... Fue entonces que encontró la perilla para entrar.
Su mente le ofreció la solución. Su mente lo atrapó...

Su mente lo ayudó a recorrer eso que tanto esperaba.

Tú: ¿quieres recorrer tu mente?

1 comentarios:

Bale dijo...

SOLO DIRÉ...AMO ESA FOTOOO(L)

TE IRE A VER LUEGUI, OBVIO.. YO SIEMPRE VOY A VERTE...Y TU?...NADA

MALDITA

=)